En la vida nos negamos muchas veces las oportunidades que Dios nos da. Todos los días tenemos la oportunidad de ayudar a alguien a cumplir sus metas, llevarle la palabra de Dios a una persona que está pasando por una situación. Podemos bendecir la vida de otros. Pero algunas veces nos da miedo de hablarle a un extraño sobre lo que dice la palabra de Dios hasta orar por ellos. El miedo, en este caso, es una situación que nos paraliza y no nos deja ver otra perspectiva.
Personalmente yo no era una chica que buscaba conversación con otros y mucho menos hablarle sobre Dios. Con el tiempo fui bajando mi temor y adopté como misión lo que Dios nos mandó a hacer: id y predicar el evangelio al mundo. Mi forma de predicar es por medio de este blog. Llevo la palabra de Dios por medio de este blog.
Hoy quiero que lo intentes y que bendigas la vida de otro. Por medio de esto, cumples con lo que Dios nos ha enviado a hacer y también verás como tu vida cambia.

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