En algún momento de nuestras vidas hemos dicho esta frase: “perdí mi tiempo”. Ya sea por que estuvimos mucho tiempo en una fila, estudiaste algo que finalmente no te gustó o estuviste en una relación de pareja por mucho tiempo y se dejaron.
¿Te haz sentido así? Uno dice esta frase cuando uno tiene una expectativa de un resultado que quiere obtener y cuando éste no es el resultado esperado, piensas que perdiste el tiempo.
Hace unas semanas, nuestro pastor mencionó un ejemplo que me hizo reflexionar en este tema. Un doctor, para ejercer su trabajo, tiene que estar mínimo 12 años estudiando. En adición, a los 13 años de escuela primaria y secundaria que todos estamos. Ahora, ¿crees qué perdió su tiempo? No, porque tiene como meta ser doctor y no importa el tiempo que le tome sino la meta. Ese tiempo es uno de aprendizaje y de crecimiento personal y profesional.
Así tenemos que ser en la vida. El tiempo está en tus manos. Y tu decides que hacer con él. Mira ese tiempo como una inversión de experiencias donde aprendiste que hacer y que no hacer. Tu tiempo perdido es ganancia. Claro está, es tiempo que no vas a recuperar. Es por eso que tienes que aprender lo que tengas que aprender de esas experiencias y actuar más rápido de hoy en adelante.
Las mejores cosas toman tiempo. Lo más hermoso que ha tomado 9 meses para ser creado fuiste tú. Por ejemplo, este tiempo de cuarentena muchos estuvimos encerrados en nuestras casas sin hacer mucho. Yo decidí que ese tiempo lo iba a poner a producir. Tomé cursos, hice planes, disfruté junto a mi familia y hasta surgieron varios proyectos nuevos. Yo tomé la decisión de no perder mi tiempo.
Una meta no se cumple si tu no haces nada para hacerla cumplir. Retoma tu tiempo hoy y pídele a Dios sabiduría para saber invertir tu tiempo.
Cristina Oquendo

Deja un comentario