Sábado, 14 de octubre de 2017
He estado escribiendo casi todos los días en mi teléfono lo que hemos estado pasando en nuestro Puerto Rico como manera de diario. Hoy quería empezar a compartir lo que he escrito con el propósito de dar esperanza y apoyo a otros que están en Puerto Rico. Hace unos par de meses comenze a escribir en esta plataforma para dar palabra de vida y cumplir con la misión que Dios nos ha puesto de esparcir una semilla de fe al mundo. También porque me apasiona el periodismo y aunque no estoy en un periódico o un noticiero, existe este foro gratis donde lo puedo ejercer.
Hoy le doy gracias a Dios por el trabajo. Hemos pasado un mes de no poder trabajar y generar ingresos para mi familia. Sin embargo Dios es tan grande y misericordioso que siempre nos ha proveído todo lo que necesitamos. Ya por fin, esta semana, comenzaron mis labores en mi trabajo. A pesar de que no son muchas las horas que estoy trabajando pero estoy agradecida de que puedo salir a la calle y trabajar.
Salgo bien temprano en la mañana y veo tantas cosas en las calles. Veo la destrucción en todas partes pero también veo personas que se levantan todos los días junto a mi a trabajar. Personas repartiendo periódicos, personas abriendo sus colmados, sus tiendas, sus negocios. Los policías ayudando a que el tránsito sea más fluido.
El jueves 12 de octubre iba transitando por la famosa “Milla de Oro” donde se encuentra mi oficina y vimos la felicidad en la calle. Era “Papito El Bello” dando tránsito junto a un cuerpo de policías brindando una pizca de comedia en medio del tapón. La verdad que nos alegró el día después de tantas malas noticias. Me hizo pensar que el trabajo no es solamente lo que hacemos, ser maestro o banquero sino que es la pasión y la vocación de servir lo que nos hace ser diferentes.

Si en estos momentos estás sin trabajo declaro sobre tu vida y tu familia que Dios te va a proveer todo lo que falte. Dios no se ha olvidado de ti. El esta cuidando de ti y de tu familia. #PuertoRicoSeLevanta un día a la vez. Mantén tu fe en alto.
Escrito por: Cristina Oquendo
Deja un comentario