Nuestro pastor nos repartió una cuchara en la predicación del domingo. Todos nos preguntábamos que tenia que ver una cuchara con la prédica. Nos contó una historia acerca de una señora y una cuchara. Cuenta que una señora tenia una enfermedad terminal la cual se le fue diagnosticada. Una noticia así no es fácil de tomar pero ella la asumió. Comenzó a organizar los preparativos de su funeral. Una de las peticiones que quería era que en su funeral le pusieran una cuchara en su mano. El dueño de la funeraria se quedó sorprendido por su petición y le preguntó porque. La señora le contestó felizmente. Cuando niña solía esperar la hora de la cena con ansias. Siempre le decían que se quedara con la cuchara porque después de la cena venia la mejor parte: el postre. Ella quería que cuando las personas la vieran con la cuchara supieran que ella iba a estar en un mejor lugar, disfrutando de lo mejor.

Y así es Dios con nosotros. Dios siempre tiene algo mejor reservado para ti. Atrévete andar con una cuchara en tu cartera. Tómate un «selfie» con ella y escribe: Lo mejor está por venir. Cuando te pregunten porque, di que confías en Dios porque siempre tendrá algo mejor para ti. Porque siempre después de la cena lo mejor es el postre.


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